…dele siguiente no más amigo

Metalero, ¿yo? No creo…


Cuando uno llega por primera vez a un lugar con personas que no conoce, poco a poco su personalidad se va revelando a los demás a través de sus acciones y lo que usted escoge decir de sí mismo. Esta suma de cosas va formando en los otros una imagen de su “yo externo.” O sea, el yo-que-ven-los-demás.

Evidentemente, esa versión suya que reconocen los otros se ve afectada por las experiencias e ideas preconcebidas que tienen las personas con que comparte.

Por eso para tu mamá eres el niño más lindo del mundo (a menos que tu historial de cagadas haya demostrado lo contrario), pero para los que les caes mal eres un wea total y todo lo que haces son estupideces.

Quizá me estoy dando una vuelta muy larga para compartir una situación en mi pega donde un simple comentario cambió en 180° la imagen que había construido en el poco tiempo que llevaba ahí.

En mi trabajo me desenvuelvo con personas que ya pasaron los 30 (la mayoría los pasó hace rato). Por ejemplo, si les hablo de “El Terremoto”, me contestan por el que ocurrió en 1985.

Un buen día iba a tocar Slayer con Mastodon en el Teatro Caupolicán. La entrada era cara, pero como era en un buen lugar para conciertos, y dada la calidad de las bandas, me motivé para ir. Siendo día de semana, no me quedó otra que llevar algo de ropa para cambiarme del disfraz de trabajo. Entonces cuando alguien me pregunta en la pega: “¿Qué haces con esas zapatillas?” Y contesto: “Voy a ver a Slayer.” Me quedó claro en su expresión cuando dice: “Ah..OK.” Que el tipo se imaginó algo como esto:

Pero en realidad de metalero no tengo nada. Jamás me pareció divertido pagar una entrada para ir a sacarse la cresta. Uso el pelo corto y cuando voy a conciertos no me disfrazo de Rob Halford.

En el momento no le di mucha importancia al hecho, pero después caí en la cuenta que yo hago exactamente lo mismo con otras personas. Me refiero a que asumo con facilidad cosas de los demás por pequeños detalles. Sea el tipo de música que escuchan, si ven reality shows o no, etc.

Tal vez es sólo una forma de hacer más simples las interacciones humanas. No necesito saber todo de las personas que conozco, basta con algunos datos superficiales y luego conecto los puntos hasta hacerme una idea de quién es la persona con la que estoy conversando.

Esto no tiene nada de malo en sí mismo, pero me preocupa que cuando uno empieza a encasillar a la gente por su primera impresión de ella/él, luego sigue pensando en ellos de una cierta manera. E incluso uno puede cerrarse a las demás facetas del ser humano.

Supongo que dependerá de cada uno si la otra persona vale el esfuerzo de ver más allá, o si es mejor que la conversación sea de “hola” y “chao” nada más.

Para cerrar esta digresión sobre nada en una nota dulce: PJ Harvey.

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