…dele siguiente no más amigo

Phantom Limb


Cuando Alice In Chains salió a escena a eso de las 21:50 del lunes 30 recién pasado el Movistar Arena estaba prácticamente lleno. Desde la cancha VIP (con promoción 2×1 de último minuto incluida), hasta la platea alta, dónde sólo se veían unos pocos asientos libres en la parte superior. Eso puede parecer un dato sin sentido, pero es especialmente relevante para una banda que tuvo su mejor momento a nivel de popularidad hace 20 años. Y más aún considerando que el alma del grupo murió de sobredosis hace más de 10 años.

Para los que empezamos a escuchar música rock a mediados de los ’90 era imposible pensar que Alice In Chains pudiera recuperarse de la muerte de Layne Staley, es como pensar que Pearl Jam pudiera seguir sin Eddie Vedder o que existiera Pantera sin Phil Anselmo. Pero aún así la banda resucitó. Primero con shows especiales donde fueron acompañados por vocalistas invitados que iban desde Maynard James Keenan (Tool, A Perfect Circle), hasta Phil Anselmo (Pantera, Down), y luego estableciéndose con William DuVall, quien había tocado son Jerry Cantrell en su etapa solista.

Si uno mira a William DuVall jamás se imaginaría que pudiera reemplazar a Layne Staley, el tipo tiene mucho más en común con Lenny Kravitz que con cualquier otro músico salido de Seattle. Pero basta escuchar en vivo el combo 1-2 de Them Bones y Dam That River para que todas las dudas desaparezcan. La banda pareciera que rejuveneció 15 años. Como si después del Unplugged todos los problemas de sus integrantes se hubieran solucionado y hubieran seguido hacia adelante sin mirar atrás.

Esa impresión se hace más real al escuchar las nuevas canciones de Black Gives Way to Blue (2009) y The Devil Put Dinosaurs Here (2013). Las letras siguen rondando la lucha contra los demonios internos (Your Decision), pero también toca otros temas como el fanatismo religioso y la homofobia (The Devil Put Dinosaurs Here), o la supervivencia (Last of My Kind).

Este concierto de Alice In Chains también sirve para recordar que bandas con canciones tan buenas como Nutshell o Would? no pueden desaparecer tan fácilmente. Tarde o temprano van siendo descubiertas por nuevos oídos y alcanzan un merecido reconocimiento.

Ahora qué tan relevante será esta segunda vida de la banda dependerá de la capacidad de Jerry Cantrell para encontrar nuevas ideas y componer canciones memorables como las de sus primeros discos. Al menos para mí Phantom Limb es un clásico instantáneo.

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