…dele siguiente no más amigo

Mis 6 conciertos internacionales favoritos (parte 2)


Ayer les presenté la primera parte de mi lista de 6 conciertos internacionales favoritos y hoy completaré dicha selección con los 3 primeros lugares. ¿Puede adivinar cuáles son? Mi podio personal, los 3 recitales que más me han marcado, los que más me han gustado, después del salto.

3. Queens of the Stone Age: 9 de octubre de 2010, Club Hípico (Maquinaria Festival)

QOTSA Chile

Imagen por F de Falso

Probablemente la experiencia musical más intensa que me ha tocado vivir, el primer recital de QOTSA en Chile fue de una violencia musical tan apabullante, de una energía tan brutal, que cualquier descripción se quedará corta al intentar señalar lo que vivimos los fanáticos de la banda de Josh Homme aquel día.

Con la ausencia de Nick Oliveri y, aunque era evidente que no iban a venir porque nunca han sido miembros estables de la banda, también con las ganas de haber podido ver en vivo a Mark Lanegan y Dave Grohl como sucedía a veces en Europa, tenía dudas sobre cómo la banda se las iba a arreglar para poder presentar su material más pesado y oscuro en Chile… y lo que pasó nunca lo pude prever.

Todavía se me pone la piel de gallina al recordar algunos de los pasajes de aquel recital, aun con todo el tiempo que ha transcurrido y los recitales posteriores a los que he asistido. Sin lugar a dudas, lo de QOTSA el 2010 fue algo que me marcó profundamente. Eso de tener altas expectativas y que no sólo te entreguen eso, sino 10, 20, 100 veces más de lo que nunca pensaste recibir me llenó de una felicidad que es imposible describir y menos borrar.

Y es que cuando logras ver en vivo a una banda cuya música te marcó profundamente en su momento —en mi caso abriéndome la cabeza a un mundo totalmente nuevo de sonidos— varios años después de aquel suceso, ahora cuando ni tú ni ellos son los mismos, cuando estás en un momento en que ya no les tienes la fe de antes, pero que sin embargo igual se produzca la conexión y que te das cuenta que son más grandes de lo que nunca imaginaste es una sensación tremenda.

QOTSA en vivo es una aplanadora. De una energía tan inmensa que es imposible quedar indiferente, su show es tan tremendo que no hace falta ser fanático para quedar impactado y disfrutar. Lo vivimos nuevamente hace unos meses en Lollapalooza. Claramente la experiencia se intensifica al ser uno fan, pero se la recomiendo a cualquiera que quiera ser testigo de uno de los shows de rock más cautivantes y sencillos de la actualidad: es la música, sólo la música.

Pienso que por allá en el 2050, los nuevos jóvenes (no sólo en Chile, sino en todos lados) envidiarán a quienes tuvimos la oportunidad de poder ver a Queens of the Stone Age en vivo alguna vez. Yo, que pude ver a una tremenda iteración de la banda de Homme en 2010, igual envidio a quienes tuvieron la suerte de ver a la formación del Songs for the Deaf sobre un escenario, así que sólo puedo augurar lo mismo para los fans que nos sucedan.

2. Sonic Youth: 29 de marzo de 2009, Movistar Arena (Pepsi Fest)

Sonic Youth

Imagen por Luz Prieto

Aquí llegamos a otra banda de una importancia brutal en la historia de la música alternativa de los últimos 30 años, tal como Pixies, aunque en una liga algo distinta. A diferencia de ellos, Sonic Youth nunca interrumpió su actividad desde su inicio en 1981, casi siempre publicando material de gran nivel, pero pudriéndose todo el 2011 por un lío de faldas que mató el matrimonio más importante de la música indie-noise-experimental (ponga su etiqueta favorita aquí) estadounidense del último tiempo, matrimonio que era uno de los elementos fundamentales de la banda. Sin ir más lejos, la pareja fundadora.

Pero el 2009 todo (al menos en apariencia) estaba en orden y Sonic Youth llegaba por primera vez a nuestro país. En ese instante con un conocimiento mucho menos acabado de la banda del que poseo ahora, sinceramente no sabía con qué me iba a enfrentar. No tenía idea lo que significaba Sonic Youth en vivo y vaya que me enteré.

Si en algún momento he experimentado algo similar a lo que creo podría ser una experiencia mística durante un recital, fue en esa ocasión: sentir algo así como que sales de tu cuerpo, que el tiempo deja de existir y no hay más que presente. Me resulta realmente difícil traducir la impresión que me causó ver a la banda en vivo… ¿cómo explicarlo?

La primera presentación de Sonic Youth en Chile me llegó de distintas formas: la novedad de enfrentarse a un sonido que nunca había tenido la posibilidad de presenciar antes en vivo fue ciertamente de una importancia tremenda en la experiencia. Tener frente a una banda capaz de manejarse tan bien, con tanta soltura y maestría, en el oscuro arte de mezclar ruido, disonancia y melodía para mí era impagable. De ahí que experimentara el show con una atención total, metido de cabeza en la presentación en una línea similar a lo que describí en torno a Secret Chiefs 3, pudiendo disfrutar de lo mejor de aquel mundo, es decir, del mundo asociado al placer de hurgar en lo complejo, de abrir la cabeza y los sentidos a un sonido que me exigía el 100 % y que me retribuía el esfuerzo con creces.

Pero, por otra parte, esta presentación también tuvo un impacto visceral en mí, tanto por el lado de las emociones involucradas (que hayan comenzado el show con Teen Age Riot, por ejemplo, fue algo que me impactó a tal punto que no podía cerrar la boca de la impresión), como por la comunión física con lo que pasaba sobre el escenario, de canalizar y responder a la intensidad, a la inmensa cantidad de energía y vitalidad que desprendía la banda.

Sumado a los dos elementos anteriores también estaba el hecho de saber que estaba presenciando a uno de los grupos fundamentales del mundo alternativo, en pleno ejercicio de sus habilidades y de su nombre —a diferencia de las otras bandas que se reúnen por razones económicas, que no tiene nada de malo en sí, ellos estaban ahí por su arte y así lo hicieron por 3 décadas, canalizando sus inquietudes colectivas como Sonic Youth—, con sus capacidades creativas todavía bullentes y con mucho más por aportar, haciéndose cargo de su inmensa historia, pero siempre mirando hacia adelante. Para mí, que soy fan de la música, me era imposible no rendirme ante una banda con tal ética de trabajo y colaboración, así como visión del arte y sus formas de expresión.

Todo lo anterior contribuyó, en aquella ocasión, a una experiencia que superó con creces la suma de sus partes. Aquí racionalicé las cosas para intentar describirlas, pero lo vivido realmente ahí no lo puedo expresar fielmente con palabras. Fue un concierto sencillamente alucinante y me cuesta creer que pueda llegar a vivir algo ni cercanamente similar. Fue tal el impacto que al finalizar la noche no podía creer lo recién vivido.

1. Radiohead: 26 de marzo de 2009, Pista Atlética del Estadio Nacional

Radiohead 26

Imagen por Pinky Floyde. Lamentablemente perdí el enlace de donde obtuve originalmente la foto en 2009, pero dejo un link alternativo

Con el tiempo Radiohead cada vez me va gustando menos, pero si soy justo con mi yo de aquel entonces, ese que vio por primera vez a su banda favorita en vivo, aquella que lo acompañó desde antes de entrar a la adolescencia hasta muy entrada la adultez, no cabe duda que ese show del 26 de marzo merece el primer lugar porque fue por lejos la mejor experiencia musical de mi vida.

Es complejo racionalizar y pelear contra lo que significa aquel recuerdo —uno tan emotivo—, el de alguien que se encuentra frente a frente por primera vez con su banda predilecta. Con el tiempo de seguro este ha cambiado y ha perdido colores, pero por más difuso que sea, los sentimientos asociados a ese instante en el tiempo parecieran mantenerse inalterables. Quizás he vivido conciertos mejores, pero este es EL concierto.

¿Por qué escojo la noche del 26 frente a la del 27? ¿Fueron realmente buenos los shows que brindó la agrupación en Chile o fue la efervescencia propia de una minoría de fans de un país enano e insignificante internacionalmente, enfrentados a un show largamente anunciado y esperado y nunca antes concretado, la que elevó esas noches de marzo a la categoría de clásico cuando quizás no lo merecían?

No me interesa responder esas preguntas. En los otros 5 recitales que comenté quise convencerlos de que todas esas presentaciones fueron tremendas e inigualables (que de hecho, fueron así), pero en este caso no quiero convencer a nadie. Para qué. Me quedo con mi recuerdo personal y con eso basta.

Pueden entender esta lista como un Top 5 + Radiohead, porque el cariño que tengo por ese último jueves de marzo de 2009 hace que este recital juegue en una campeonato distinto. Con el tiempo podría empezar a odiar la banda, por qué no, pero igual atesoraría este recuerdo como uno de los más importantes, no veo forma de que cambie para mal y que deje su sitial de privilegio.

Seguro que en mi lista de los 6 favoritos no está un recital que alguno por ahí dice, ¡¿pero cómo dejar ese fuera?! Si es así, anime la conversación en los comentarios contándonos cuál es ese concierto y por qué es especial.

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