…dele siguiente no más amigo

Band Of Horses


Desde el momento en que Bob Dylan lanzó el disco Bringing It All Back Home en 1965 (o tal vez desde que salió con una guitarra eléctrica en el famoso concierto en el Newport Festival de ese mismo año), se inició una corriente musical denominada folk rock en Norteamérica, la cual se mantiene vigente hasta hoy, aún cuando ha mutado con el paso de los años.

Quizás el mayor de sus exponentes (sólo después del mismo Dylan) es Neil Young, quien ha lanzado una infinidad de discos clásicos, ya sea como solista, acompañando a Crosby, Stills & Nash ó con Crazy Horse. Incluso tiene uno con Pearl Jam como banda de apoyo (Mirror Ball). Y ese es sólo un ejemplo de la inmensa influencia que sigue teniendo en el rock actual.

De hecho la banda que motiva este artículo, (en mi opinión) es de las que mejor recoge ese espíritu de folk rock, pero dándole una vuelta de tuerca para evitar caer en una mala copia de After The Gold Rush.

Band of Horses es un grupo que surgió en Seattle (Washington, Estados Unidos) y al día de hoy tienen 4 discos de estudio: Everything All The Time (2006), Cease To Begin (2007), Infinite Arms (2010) y Mirage Rock (2012).

El primero tiene 2 hits que sirven como introducción al grupo: The Funeral y First Song, sin embargo, en este artículo yo me quiero detener en el segundo.

Cease To Begin es una maravillosa colección de canciones, donde las melodías que construyen las guitarras se vuelven irresistibles cuando se mezclan con las armonías vocales del grupo (sumado a un muy buen uso del reverb para envolver el sonido).

Este disco tiene todos los elementos de una obra clásica que podría haberse compuesto al comienzo de los ’70s por The Band.

Son 10 canciones simples donde la más larga no llega a los 5 minutos, de hecho la obra en conjunto no supera los 35 minutos, haciendo fácil mantener el disco en un loop constante hasta que te atrapa.

Sólo se me ocurre clasificar a las letras como “etéreas”, porque, si bien las imágenes en los diferentes versos son bastante claras (especialmente en las canciones de amor), no siguen un hilo conductor fácilmente identificable. Es decir, cómo se construye el enlace entre una estrofa a otra está abierto a interpretación, no existiendo un mensaje directo como sí lo hay, por ejemplo, en Arcade Fire (si no me cree escuche The Suburbs).

Así las palabras que acompañan está hermosa música se entienden más como una expresión de sentimiento, en vez de un manifiesto político (tal vez allí radica la mayor diferencia con Neil Young y otros ilustres del folk rock).

A continuación les dejo tres videos. El primero es un hit (Is There a Ghost), el segundo muestra la versatilidad del grupo sin desviarse de su estilo (Ode to LRC), y el último es una presentación acústica del grupo, para apreciar desde una óptica distinta una canción que en el disco es bastante rockera (Cigarettes, Wedding Bands).

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