…dele siguiente no más amigo

En vivo · The Ganjas — Centro Gabriela Mistral (28/10/2011)


The Ganjas en el Centro GAM

The Ganjas en el GAM. Crédito de la imagen (¿y qué tanto si está más pixelada que juego de NES?) a @contralux

He vuelto. Le cuento que mi intención original era reseñar los recitales y tocatas a los que he asistido en orden cronológico, pero dado que ya tengo unos cuantos en carpeta (y sin muchas ganas de escribir sobre ellos en aquel orden) voy a decantar por contarles acerca del último show al que asistí: The Ganjas en la sala A2 del GAM.

Por si no ubica a los Ganjas, aquí les dejo “Resistance”, el primer single su último disco (Resistance, 2011).

Veamos: tenía bastante fe en lo que podía ser este recital. La única vez que los había visto en vivo (única a mi pesar) había sido en Lollapalooza Chile, en abril de este año, una presentación que a mi juicio fue extraordinaria. Esos 40 ó 50 minutos de show fueron una sorprendente masa sónica, bien densa, cohesionada, potente, apabullante…

Era natural que para este show tuviese altas expectativas, pero para hacer honor a la verdad, lamentablemente esta ocasión no fue tan perfecta como aquella sucedida en el Parque O’Higgins. Al menos no para mí.

Lo del viernes pasado en el GAM fue la celebración de 11 años de trayectoria (periodo en el cual han desfilado distintos músicos al interior de la banda), 5 de discos de estudio, un compilado y un disco grabado en vivo, entre otras publicaciones. Y para conmemorar este aniversario, la banda decidió ofrecer un show en un lugar de calidad, con buen sonido, en compañía de su público fiel y de la gente que ha colaborado con ellos durante todo este tiempo.

El ambiente de celebración no se reflejó en que hubiesen globos o chis pop, obvio que no. Tampoco en una expresión exacerbada de felicidad (algunos miembros de la banda se veían contentos, pero no más que eso) ni en una puesta en escena en particular (salvo la proyección de algunas imágenes de timelapses y cosas por el estilo), sino en la selección de temas, la cantidad de invitados y en el relajo con el que se tomaron la presentación.

En lo personal, el problema que observé es que el relajo fue exagerado. Pasé de ver un show (el de Lollapalooza) en que no hubo un instante de descanso a uno en que no tocaron nunca dos canciones seguidas. En medio, por ejemplo, había conversación, afinación de instrumentos y entrada y salida de músicos.

Lo anterior cambiaría hacia el último tramo del show, cuando ya habían compartido sobre el escenario con toda la gente invitada y se dieron cuenta (probablemente) que estaban un poco apurados con el tiempo, momento a partir del cual se les vio más concentrados en la entrega de la música, lo que a mi juicio elevó la calidad del espectáculo. A continuación explicaré por qué.

Ocurre que la música de Ganjas, como yo la entiendo, se basa en la continuidad de sonidos, en la repetición de motivos y la inducción estados de ánimo, imágenes, sensaciones, por medio de la creación de escenarios sonoros: la banda plantea un escenario o situación “emotiva” en la que cada uno, como auditor (espectador), se sumerge y explora.

Pero ocurre que con tanta interrupción uno pierde la cohesión del concepto sonoro y se queda sólo con las unidades, las canciones, que por sí solas carecen de la potencia que son capaces de desarrollar al ser interpretadas en conjunto, como un todo. Y sí, es en este tipo de situaciones que esa idea de que “el todo es más que la suma de sus partes” cobra sentido.

De esta forma, la falta de ritmo en la presentación creo que fue un punto flaco del show, algo en lo que los miembros de la banda quizás no repararon o que, por qué no, ni siquiera ven como una desventaja o algo que les juegue en contra. Bueno, para mí aquel asunto constituyó una decepción.

Ahora, en un plano extramusical, si bien la elección del GAM pudo ser una decisión acertada desde el punto de vista técnico, sentí que su formalidad promovió una experiencia demasiado rígida, de poca comunión entre los asistentes y de los asistentes para con la banda. O en una de esas fui sólo yo el que lo percibió así por andar sin quequito…

No se puede negar que durante las 2 horas de show pasaron muy buenos temas, bien ejecutados, pero me quedé con la incógnita de cuánto mejor podría haber sido todo esto si la banda se hubiese concentrado en generar una atmósfera centrada en la música, sin tanta interrupción, y quizás en un lugar más pequeño, todos juntos y revueltos.

PS: no puedo evitar enviarle un high five, en la cara, con el puño cerrado, al guatón de mierda de la primera fila.

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