…dele siguiente no más amigo

En vivo · Manuel García — Teatro Caupolicán (22/07/2011)


Si quiere leer una reseña como la gente, pase por Rockaxis o Emol. Ahora, si se quiere empantanar en mis descripciones y visiones más que personales, sin nivel alguno de objetividad, prosiga con la lectura de este post.

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Me vi en apuros. Sí, porque asistí a este concierto con la idea de escribir acerca de él, pero en un momento no me gustó lo que estaba presenciando. Y claro, podría haber criticado el espectáculo, total, en este espacio estoy emitiendo una opinión, la que se concibe a través de mi experiencia personal, mi estado de ánimo, mis expectativas, mi visión… podría haber relatado por qué el resultado del show no había sido de mi agrado, exponer unas cuantas ideas, funar de alguna forma el recital, despedirme, apagar el PC, y olvidarme del asunto. Ese podría haber sido mi comentario, pero no me gustaba la idea de tener que realizar algo de aquel estilo. Sin embargo dicha noche, por un instante, creí que ese sería el tono de estas palabras y ello me incomodaba. La historia final sería distinta.

La cuestión fue así. Para mí, el concierto empezó extraño. Un lugar tan amplio para un músico que funciona tan bien en lugares de menor aforo fue una gran apuesta. La lógica, en todo caso, luego de haber llenado dos veces el Teatro Teletón. Manuel García, en esta ocasión con una banda de alrededor de 10 personas (conjunto de cuerdas, coro, batería, percusiones, guitarras, teclado, bajo y posiblemente otros instrumentos que ahora se me van de la memoria), apostó en un comienzo por llenar el espacio con su banda. Y no necesariamente con temas a los que se les podría etiquetar de rockeros o “de grupo”, sino que también realizando nuevos arreglos a un par de composiciones que en los discos están marcadas por su figura de cantautor.

Y es que tomando en cuenta la evolución musical que ha tenido la música de Manuel desde su debut como solista en 2005 con Pánico (fundamentalmente guitarra de palo), pasando por Témpera (experimentando con arreglos de orquesta y otras entonaciones de voz) para llegar a S/T (donde se hace cargo de lo que había logrado en sus dos trabajos anteriores en términos estilísticos y compositivos, junto con recoger de alguna forma su pasado en Mecánica Popular), además del escenario donde se estaba presentando, el intento por hacer evolucionar unas cuantas de sus primeras composiciones a otro estado era quizás algo esperable.

Así, en el caso de “La danza de las libélulas”, el nuevo cariz de esta canción fue agradable [disco, Caupolicán]. Sin embargo, en el caso específico de “Tu ventana”, no creo exagerar al decir que me sentí violentado con la nueva versión [disco, Caupolicán], lo que ocasionó que me desconectara de lo que pasaba en el escenario, decayendo mi interés. Y en ese rato que anduve perdido me dediqué a mirar al público: estaba lleno hasta el techo, las bocas de los accesos obstruidas por la gran cantidad de gente; niños jugando con autitos mientras sus padres miraban el show; los guardias ejecutando su trabajo más simple en mucho tiempo…

El espectáculo continuó y bajó sus revoluciones: Manuel recitó “La danza de los Manueles” y luego se afeitó el bigote durante la interpretación de “Sonambulismo”, un gesto radicalmente distinto a lo que aconteció en el Teletón, pero que tenía cierto significado: por una parte, nos hacía partícipes de un momento más bien íntimo (lo que se relacionaba con el set de canciones que tocaría inmediatamente a continuación) y, por otra, volvía a la imagen que cultivaba durante su participación en Mecánica Popular (la cual abandonaría recién junto con el lanzamiento de S/T). Pero para lo de Mecánica faltaba harto; lo que nos convocaba en ese instante era Pánico.

Ahora en plan solista, Manuel comenzó a interpretar “Tanto creo en ti”, pero la guitarra estaba tan mal afinada que tuvo que interrumpir la canción, intentando arreglar el asunto sobre la marcha para volver a comenzar. El problema persistió unas cuantas canciones más (había una cuerda que producía un sonido tan extraño que molestaba), lo que provocó nuevamente que me desentendiera un poco del recital.

En este instante de la noche pasaba fuertemente por mi cabeza lo que intenté reflejar en el primer párrafo de esta entrada. Sumando y restando, las cosas que yo creía que habían salido mal empañaban demasiado lo bueno, y eso me molestaba, me daba lata el asunto, no quería que fuera esa la sensación que me quedara de la jornada. Pero el sentimiento seguía: el dueto de Manuel con Fernando Ubiergo para interpretar “Yo pienso en ti” lo percibí como hecho muy a la carrera, como transmitiendo ese sentimiento de que el show era largo (se extendió por unas 3 horas) y que aún faltaban muchos temas por interpretar.

Pero afortunadamente ahí estuvo el punto de inflexión. Así, para mí, con “Catalejo” la cosa empezó a repuntar. El problema con la guitarra ya no existía y mi atención volvió sobre el show para no despegarme más. Siguieron “La terrible canción Nº1” y su ‘antídoto’, “Bufón”, ejecutadas bellamente, para luego dar paso a “Ángel de la cuadra” de Chinoy.

Con respecto a la canción anterior, Manuel, muy abierto y comunicativo con el público (sobre todo en esta sección del recital), comentó que estuvo a punto de cambiársela a Chinoy por “Nadie más que es Sol”, anécdota relatada como si estuviera en el living de su casa, en un grupo de amigos. No podía ser de otra forma pues el Caupolicán hace rato era suyo. Y es que a esa altura hasta ni los que habíamos llegado con el espíritu gris podíamos estar ajenos a lo que ocurría.

Ya en la mitad del show, Manuel interpretó “El viejo comunista” en todo su esplendor, momento en el cual el público dejó definitivamente de ser mero espectador o seguidor de canciones y se convirtió en un interlocutor. Un lienzo alusivo al partido, desplegado por los mismos asistentes, fue aplaudido por gran cantidad de los presentes.

Manuel García · El viejo comunista (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

Luego Manuel dio paso a sus temas más folclóricos mediante “Los colores” y “Pañuelí”, siendo esta última una canción que compuso a partir de un sueño, inspirado por Víctor Jara, y pensando en Isabel Parra como intérprete.

A continuación sonó “Cangrejo azul”, canción que en lo personal (aunque no sé cuándo la compuso) creo que está inspirada, en cuanto a estilo, en el trabajo de Chinoy. Así, no es de extrañar lo intensa y potente que suena en vivo, a pesar que en su espíritu más básico constituye tan solo una canción en guitarra de palo.

Manuel García · Cangrejo azul (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

Lo que siguió fue el momento en el público se manifestó con más fuerza. Y no me refiero precisamente a cuando el Caupolicán casi se caía gritando “gigante” durante la interpretación de “Témpera”, sino a lo que ocurrió con “Piedra negra”.

La canción, dedicada a los movimientos y demandas sociales que han explotado en el último tiempo, fue espacio para la expresión del público, demandando educación gratis a viva voz y criticando el actuar de la clase política, así como abucheando a Obama, Piñera y Benedicto XVI cuando sus imágenes fueron proyectadas en las pantallas que se encontraban sobre el escenario.

Manuel García · Piedra negra (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

Luego de esta sección del recital en la cual Manuel exploró su faceta social y folk, y con un segmento a cargo de Los Bipolares para ofrecer un descanso a los demás músicos, García volvió esta vez con parte de la banda para ejecutar canciones seleccionadas de la discografía de la agrupación que lo hizo conocido, Mecánica Popular. Así, los singles más reconocibles, como “Las meninas“, “Gato” y “La flor del viejo hotel” no se hicieron esperar, pero también hubo tiempo para presentar una joya del disco homónimo de la banda: “Los perros de la sangre”.

El espacio dedicado a Mecánica no fue muy extenso, de modo que extrañé canciones como, por ejemplo, “Una buena muchacha” o “Tres escenas para el té“, pero supongo que ellas demandaban la presencia de Mario Villalobos, quien (según tengo entendido) se encuentra alejado de la música. De todas formas, en lo personal, este era el segmento que esperaba con más ansias de todo el recital, así que lo disfruté particularmente. Y espero que sólo haya sido la antesala al posible nuevo disco de la banda (existen planes para ello) y las eventuales presentaciones que puedan realizar en vivo para promocionarlo, ojalá con Mario.

Pues bien, una vez finalizada la sección dedicada a Mecánica Popular llegó el turno del cover a la “La locomotora”, una de las tantas genialidades de Café Tacvba, y luego un intermedio a cargo de Gepe que desembocaría en lo que ya es un clásico en las presentaciones de Manuel: la interpretación de “Brevemente… gente” de Florcita Motuda, esta vez con un guiño a “Tírale un ajo” (del mismo autor).

Manuel García · La locomotora (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

Manuel García · Brevemente… gente (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

En este punto debo reconocer que me habría gustado que Florcita hubiese estado sobre el escenario, compartiendo, pero no se dio. Ojalá que alguna vez se concrete esa reunión. Y por otra parte, considerando los invitados que tuvo Manuel y cómo presentaron temas propios durante la jornada, creo que habría sido ideal que Diego Álvarez, el guitarrista de su banda actual y también de Mecánica Popular, hubiese presentado al menos el single de su primer disco solista, Humo Blanco (2011), en vivo. Y si Manuel le ofreció la oportunidad o no yo no lo puedo saber, pero el caso es que fue una pena no haber podido escuchar a Diego en este concierto con una composición propia.

Continuando con las canciones, “Amistad” bajó las revoluciones, pero solo por un instante, ya que luego se dio paso a un pequeño bloque rockanrollero compuesto por dos temas que siempre funcionan de manera perfecta en vivo, tanto para Manuel como para el público: “La gran capital” (con algunas líneas de “La torre de Babel” de Los Tres) y “Reloj” (con su coro infalible por lo simple y pegajoso).

Manuel García · La gran capital (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

A estas alturas ya habían pasado 38 canciones y el espectáculo se acercaba peligrosamente a las 3 horas de duración, pero aún quedaba algo más. Así, el último gran regalo de la noche fue la interpretación de “El necio” de Silvio Rodríguez, pero en la versión que hicieron Los Bunkers para su disco Música libre (2010). No les miento al decir que, con un poco más de groove y unos cuantos efectos a lo “DJ” Tom Morello, la interpretación que escuchamos esa noche podría haber sido emparentada con alguna canción de Rage Against the Machine.

Manuel García · El necio (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

Ahora ya en los descuentos, dos canciones para cerrar el recital. La primera, “Los héroes del rock”, que no está en ningún disco (sólo hay registro de ella en el documental “Las horas del día“), para luego poner punto final a la maratónica jornada con “Hablar de ti”, tema que aparece en Pánico, pero que también cierra el primer álbum de Mecánica Popular.

Manuel García · Hablar de ti (Teatro Caupolicán, 22 de julio de 2011)

Bueno, ya habiendo escrito todo lo que quería relatar, la verdad es que siento que soy uno de los pocos que percibió el recital de esta manera. Las loas que le caían a Manuel desde las gradas fueron cosa de todo el concierto, desde el primer instante. El karaoke también fue constante y la gente se veía disfrutando (Manuel también)… supongo que era yo el que andaba demasiado crítico o amargado, como quiera llamarle. En fin. Afortunadamente, y al igual que la mayor parte (¿totalidad?) de los asistentes, yo también puedo terminar este texto diciendo que, en su conjunto, me gustó el recital.

Y viéndolo en perspectiva (ya ha pasado más de una semana), escuchando algunas canciones de la transmisión del show que hizo la Radio Uno, la primera mitad de la presentación fue objetivamente mejor de lo que yo la percibí en vivo. Sin embargo, no doy mi brazo a torcer en cuanto a que la versión de “Tu ventana” le dio un giro demasiado violento a la grabación que aparece en el disco, tanto que logró sacarme del momento. Por su parte, el problema que hubo posteriormente en unos temas con la guitarra me produjo el mismo nivel de desconcentración, detalle que supongo se podría haber evitado.

Ahora, examinando la otra cara y sacando a la luz las fortalezas de la presentación, es necesario hacer notar que la banda de acompañamiento de Manuel nunca decepciona. No es un detalle menor el hecho de poder contar con tantos músicos sobre el escenario, de calidad, y eso es un lujo que se agradece. No obstante, el éxito del espectáculo no sólo descansa en ese aspecto, sino que se relaciona de forma espontánea con la sencillez y el carisma de Manuel, cuánto lo estima la gente, y el gran manejo que tiene él del público. Su naturalidad en el actuar, exteriormente, parece ser la misma para un grupo reducido de espectadores que para un Caupolicán repleto, aun cuando imagino que el proceso interno debe ser muy diferente en cada caso, pero ello no se nota. En la misma línea, su habilidad para adaptar el show al tipo de público ante el cual se presenta no deja de ser destacable. Y en cuanto a algo que puede parecer obvio, pero que también considero importante mencionar, creo que el alto nivel de las composiciones de Manuel está fuera de toda discusión. Así, es difícil que unas canciones tan bien logradas no den origen a un gran recital.

Finalmente, ¿cabe comparar este show con aquellas jornadas en el Teletón? No lo sé, fueron cosas distintas, pero si tuviera que elegir me quedo con las presentaciones de 2010. ¿Las razones? Por una cuestión de puesta en escena (fuertemente teatral y de alguna forma casi onírica), la manera como se armó la lista de temas, la distensión (el tiempo no jugaba en contra) y simplemente porque en esa época no andaba tan gruñón y eso me hizo percibir el show de una forma más abierta y cálida, generando una conexión más directa y expedita con la música (si la música no atravesara los sentimientos y los estados de ánimo, si no se interpretara dinámicamente a través de ellos, para mí no tendría sentido).

Les pido que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada y que esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner cada vez más pasión y más cariño al hacer cada vez más grande Chile y cada vez más justa la vida en nuestra patria.

Lista de temas [Fuente: Fotorock, con algunas precisiones mías]

Secciones: “Crooner danzable” (1-10), intermedio (11), “Folkstar” (12-25), intermedio (26), “Rock y pop” (27-?), encore (?-41)… no recuerdo en qué canción empezó el “bis”, si en la 36 o la 39 (¿o fue en otra?)

  1. Queda lo que quema
  2. Vida mía
  3. El reproche
  4. Alfil
  5. La danza de las libélulas
  6. Tu ventana
  7. Todo aquello que escribí (original de Francis Cabrel)
  8. Barcos de cristal
  9. Romance trajinera
  10. La danza de los Manueles
  11. Sonambulismo (original de Santo & Johnny y conocida por la versión de The Shadows)
  12. Tanto creo en ti
  13. Nadie más que el Sol
  14. La pena vuela
  15. Yo pienso en ti (original de Fernando Ubiergo, interpretada junto a él)
  16. Catalejo
  17. La terrible canción Nº1
  18. Bufón
  19. Ángel de la cuadra (original de Chinoy)
  20. El viejo comunista
  21. Los colores
  22. Pañuelí
  23. Cangrejo azul
  24. Témpera
  25. Piedra negra
  26. Papel picado (original de Los Bipolares, interpretada por ellos)
  27. Las meninas
  28. Gato
  29. Lentes de Allende
  30. Los perros de la sangre
  31. La flor del viejo hotel
  32. La locomotora (original de Café Tacvba)
  33. Por la ventana (original de Gepe, interpretada por él)
  34. Alfabeto (original de Gepe, interpretada por él)
  35. Brevemente… gente (original de Florcita Motuda)
  36. Amistad
  37. La gran capital
  38. Reloj
  39. El necio (original de Silvio Rodríguez, interpretada según la versión de Los Bunkers)
  40. Los héroes del rock
  41. Hablar de ti

PS: no incluí fotos porque no encontré ninguna con licencia Creative Commons, pero si quieren ver algunas, revisen Flickr o bien Fotorock.

Una respuesta

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