…dele siguiente no más amigo

País de Nieve – Yasunari Kawabata


Hace dos días terminé de leer Pais de Nieve de Yasunari Kawabata, que se supone es una de las obras más destacadas de Kawabata (quien incluso ostenta un premio nobel de literatura), sin embargo lo que encontré en el libro no fue lo que esperaba o lo que pensé que podría ser, dado los todos los laureles que lo precedían. Pero como dijo el carnicero, vamos por partes.

Primero que nada, el libro se trata <SPOLER ALERT!> Shimamura, un hombre de Tokio que en un viaje a Yukiguni (una región montañosa de Japón donde nieva mucho) conoce a Komako, una aprendiz de geisha. En ese viaje algo comienza con Komako, pero termina en nada dado que Shimamura vuelve a Tokio con su esposa. En un segundo viaje al mismo lugar vuelve a ver a Komako, que ahora es una geisha. De aquí en adelante la relación que se genera entre ellos es bastante curiosa. Ella lo visita todos los días, lo va a ver en las noches y durante el día, él se interesa por ella, pero su actitud es indolente, como si en verdad no le importara mucho. Komako repetidamente tiene pequeños arranques histeria en los que alega que Shimamura no se interesa por ella. Paralelamente Shimamura se siente atraído levemente por Yoko, otra mujer del pueblo de Komako, pero mucho más joven y que no parece interesarse por Shimamura. El interés de Shimamura por Yoko radica en que a este le gustar verla por lo hermosa que es, pero no realmente por estar interesado por ella. Esta dinámica se extiende por todo el libro hasta que finalmente un incendio se desata en un depósito de seda del pueblo, donde muere Yoko (la cual era muy apreciada por Komako) <FIN SPOILER ALERT>.

Entonces usted, un ávido lector, dirá: “bueno, una historia de amor como tantas otras, nada más”. Sí, pero lo que me dejó con gusto a poco esta vez fue la forma, no el fondo. Este es el segundo libro que leo de Kawabata, el primero fue “Lo bello y lo triste”, y en ambos me pareció que su forma de escribir de es un poco insípida. Ciertamente escribe de manera bastante poética, con una lírica muy cuidada y adjetivos bien usados con ese objetivo. Además, a pesar de que las historias tienen un contenido sexual constante, su manera de escribir hace que esto se vea más sensual que sexual, lo que logra que los libros tengan pasajes notables en cuanto al lirismo de las situaciones. El problema para mi gusto, es que sus historias no tienen un clímax marcado, ni siquiera uno poco marcado (de hecho, nunca sentí que tuvieran un clímax), en ningún momento tuve ganas de seguir leyendo para saber que iba a pasar, por el contrario, a menudo sentí que leía para ver si después venía algo mejor o para terminar el libro. En pocas palabras, sentí que las historias eran planas, sin ningún momento que destacar en particular, casi como si la estuvieran contando sin ánimo.

No obstante, a pesar de que lo anterior no suene muy amigable con el libro, recomendaría que quien pudiera que le diera una oportunidad y lo leyera, al menos un par de capítulos. Aunque la forma del relato francamente no me gustó, hay pasajes en que la lírica y la manera en que es armada cada frase es de verdad destacable, momentos en los que no cuesta nada darse cuenta de que se está leyendo un relato hermoso en forma.

Eso opino.

3 comentarios

  1. No puedo saber qué tal es el libro sin leerlo, pero cae de cajón que el hecho de que te parezca más bien «insípido» es por el manoseado concepto de las diferencias culturales entre oriente y occidente. Lo mismo pasa en el cine (en oriente se juega mucho con el simbolismo). Y yendo más allá se pueden citar las religiones (contemplativas) e incluso el lenguaje, que influye en la manera en que vemos el mundo. Y en una de esas a todo esto se suma que el libro es de 1948, según dice Wikipedia, por lo que responde a una época distinta también.

    ¿Alguna idea de lo que representa la nieve en la novela? Supongo que el título no es al azar… al menos no con lo que te acabo de comentar, jajaja.

    Saludors.

    mayo 19, 2011 en 1:33 am

    • Johnny Umbrellas

      Bueno,desde luego que mi impresión del libro está influída por tan marcadas diferencias., a pesar que también los encontré más “faltos de emoción” que en los libros que acostumbro leer. Aún así, he leído cuentos de otros autores orientales y no me dieron la misma impresión, a pesar de encontrarlos un poco “faltos de emoción”. Eso hace que me de la impresión que Kawabata en particular sea mucho más simbólico que otros autores.

      El título tiene que ver con una afición que tenía el protagonista por el ballet y las tradiciones de su país. Se relaciona más que nada con una tradición acerca de la fabricación de cierto tipo de tela, lo cual se hacía en el lugar al que iba de visita y donde neveba mucho.

      mayo 19, 2011 en 9:37 pm

  2. Mia

    Alguien entiende el final?

    abril 8, 2016 en 5:12 pm

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